viernes 13 de febrero de 2009

después · 2

supervivencia


Juliana asiente con un gesto tímido de sorpresa y conversamos estupideces hasta que suena el timbre. Bajamos en el ascensor, lento muy lento, y luego ella desaparece detrás de la puerta del edificio y huye a tiempo en un taxi. Su salida es como la llegada desesperada de un respirador artificial, una inyección vital en el último aliento; su compañía, una enfermedad que ya no podía soportar un minuto más.

Me doy una ducha que me ayude a sacarme esta noche de encima, cambio las sábanas de mi cama y por fin me acuesto a dormir las pocas horas que me separan de la mañana de un lunes del que no espero nada después de una noche de domingo de supervivencia. Le pido a toda clase de dioses y providencias unas horas de sueño en donde no ver a Belén, dormir horas (pocas esta vez) de no encontrarla en las circunstancias menos pensadas, una mañana en la que despertarme sin querer seguir soñando.

Pero es en vano, todo lo que pueda desear y pedir es en vano, Belén es una terca pesadilla que no descansa.

El lunes comienza como cualquier lunes, tarde, a las patadas, con sueño, con llamados telefónicos, con reuniones. Las reuniones se suceden con relativa tranquilidad y mi semana tiene una tregua de paz en su comienzo. A las once Abril me escribe, me pregunta cómo va mi mañana, la suya aburrida en la facultad, me invita a almorzar. Es lindo almorzar con una amiga, es más lindo si esa amiga es Abril.

–Anoche estuve con Juliana, salimos, fue divertido.

(mueca de No te lo puedo creer, estás perdido)

–No te lo puedo creer, sos cualquiera!

–No me digas eso, fue divertido, la pasamos bien, pero se quedó en casa.

Abril se burla de mis manotazos, de mis insostenibles estrategias para escapar del recuerdo de Belén, se compadece de Juliana, me reta como si fuera un chico y me tilda de egoísta. Le digo que son cosas que pasan, que qué quiere que haga, que qué le vamos a hacer, y automáticamente le pregunto por su linda pareja. Ésa es una pareja fuerte, sólida, pero en el medio de una turbulencia en la que su rubio siente celos de los amigos de ella. Abril es una colección de amigos que la quieren, es una colección de amigos que ya no saben cómo hacer para dejar de ser sus amigos. El novio lo sabe y eso a ella simplemente no le importa. Mientras Abril hace causa común con Juliana, yo me pongo del lado de su buen chico, le explico porqué su novio no es un demente que la persigue, le digo que lo lleve a las fiestas, que lo presente en sociedad, que lo haga sentir seguro, y ella vuelve a quererlo, me dice que tal vez sea así, que quizás él no sea el verdugo. Yo aplico el manual barato de Cosmopolitan y eso a mi amiga le parece muy razonable. Las flacas de Cosmopolitan van a conquistar el mundo, pienso. Hablamos un rato largo de ella y él mientras esperamos que nos traigan lo que pedimos, que llega.

–El viernes me llamó Belén, hablamos como dos horas.

Abril no opina, no me pregunta, ya me dijo cuarenta y seis veces que esa historia la cansó, que soy un estúpido y que me gusta serlo. No me mira, no me da ni un indicio de estar interesada en lo que digo o de darme pie para contarle más acerca de la conversación. La miro como pidiéndome que me lo pregunte.

–Y de qué hablaron? Qué te dijo esta vez? No entiendo para qué siguen hablando por teléfono después de mil años.

Es verdad que volver a repasar una conversación más en donde siempre pierdo no me simpatiza. Necesito contárselo pero sin tener yo que recordarlo, necesito que me diga una vez más qué hacer. Le cuento, en fin, un poco de lo que hablamos, mientras hace gestos de desaprobación a cada una de las conclusiones que saco. La única conclusión es que llevo todas las de perder, o para no ser iluso, que ya perdí hace rato.

No quiero volver a tener una conversación sobre los casi veinte días con Belén, Abril me habla como a un chico de cuatro años, me pega una buena cagada a pedos y se levanta. Esta flaca no puede estar un segundo quieta y encima a mí se me hace tarde, tengo que estar en la oficina en quince minutos. Pido la cuenta. Ella vuelve del baño, lindísima, y le digo que me tengo que ir.

Parecemos dos mejores amigas contándose sus desventuras, dos solteronas. Le recuerdo que no sea tan dura con su novio, que es un buen flaco, que intente mirar las cosas desde su lugar.

Nos despedimos y le digo que le mande saludos y la cuenta, que ese pibe me debe su relación.

Camino de nuevo por la vereda de Achával Rodríguez y voy repitiendo una idea, soy el mártir de los buenos amigos. Creo que Abril me gusta, pero toda mi estrategia se basa en el apoyo a su pareja, en un martirio. Mi sensación de ser un poco pelotudo cobra cada vez más solidez y comienzo a pensar en una amistad que se me va de las manos, en que tengo ganas de verla otra vez.

Vibra mi celular, la pasé muy bien, que termines lindo tu día. ¿Qué no daría por recibir ese deseo más seguido, muy muy seguido? Le respondo en la misma línea, y pienso en relaciones establecidas, consolidadas, en noviazgos prometedores. Soy los escombros que dejó la partida de Belén, unos escombros que de repente se interesan en un edificio militar, en un edificio hermético, en un edificio construido día a día, con esfuerzo, desde hace más de cuatro años.

Yo también lo pasé muy bien, tres besos para vos.

Gracias flaco, tu relación me está por salvar el corazón.

18 comentarios:

Dolores dijo...

Jaja parece como si Juliana tuviese lepra o algo asi...
Yo vivia en achaval rodriguez cuando nací :)
En fin... es muy común salvar las relaciones consolidadas de gente en la que tenemos algún interés. Es algo entre una buena obra y un suicidio. Por un lado sabes que no van a terminar... que su relacion es genial... y además sabes que en tu condicion de amistad no podrias tener algo con esa persona aunque su relacion terminara... entonces procedes a corroborarlo una y otra vez, asegurando esa situación bien conocida. Jurarías que lo único que queres en la vida es que esas dos personas sean felices juntas. Pero en el fondo te queda egoismo.
Pero somos asi...

Dolores dijo...

Ah me olvidaba: que termines lindo tu día! :p

Anónimo dijo...

Encontrar y leer esto es para mi una de las mejoras cosas que ha pasado en mi dia , tan agitadoo , jaja por el trabajo y los 3 libros que esperan por mi todos los dias desde hace 2 semanas ...y que en este momento deberia estar estudiando...Encontrarme y leer esto , es en fin encontrarme con algunas de mis realidades...
Es genial y me sigue encantando tanto como el primero y tanto como objetos .

un beso grande , ahora si debe retirarme al estudi

ain dijo...

peinz.

lovely. adorable. puedo seguir poniendole caras a los personajes? creo que conozco a abril. me la cruce hace un par de semanas.


besos amiguisiiisisisimo.

Anónimo dijo...

"Soy los escombros que dejó la partida de Belén"...

me encantó esa imagen...

no puedo decir mucho más, me he vuelto adicta a ver este blog cada día que meto mi nariz en la red...(querido! estás en favoritos)

un beso grande!



anónima Patricia

oyomepongoloco! dijo...

Dolo: Juliana tiene lepra?? me dio mucha gracia eso... Ahora me imagino a una chica bien con lepra!

Anónimo: Buenísimo, para escapar de los libros oyom es un buen pretexto! De hecho, un pretexto que, según la revista Gente, está muy in!

Ain: mmmm.... A menos que vivas dentro del mundo de los personajes de oyom, la veo medio difícil a esa de conocer a Abril... Qué tal, simpática? je!

Anónima Patricia: La adicción a oyom es lo último en las pasarelas de Milán, estás en onda! =) Me imagino tendrás tu oyom número dos, no???

Saludos!

Leandro · oyomepongoloco!

Dolores dijo...

Si si tiene lepra jajaja
Que raro que me digas "dolo"
lalalalala

juan dijo...

Ain, no te hagas la cheta. Los personajes de oyom NO se pueden conocer, GILa!

Bienvenidos a los que pasan. Estamos por lanzar un referendum para que Lea se lleve objetos, despueses a otro blog y nos deje sin lectores ni visitas de ningún tipo. Ya veremos. Lo analizamos.

Y muy bueno, Lea. Ya te lo dije, pero acá consta en actas.

teodoradorna dijo...

ah bueno, veo que la iluminacion promete sobrevolar y mejor la otra, la de los objetos. Moscardó se ha usted pasado e insisto para cualquiera de esta troup infame, quiero una oyom!

abrazos

juan dijo...

Teodoradorna,

Basta de felicitarlo a Lea que se nos agranda. Y ya que hablas a la troup infame, me tomo el atrevimiento de responderte... Quedan pocas OYOM 2. La última la canjeamos por un original de Van Gogh. Digo, por una copia de un orginal de la oreja de Van Gogh... De todos modos, quizás quede alguna para ti.

Va un cálido,


Juan n - Oyomepongoloco!


Pd: Pongo la firma institucional o el editor me sanciona.

Anónimo dijo...

Hay OYOM 2???????????????????

Nolaaaaaa!! (me remito a la famosa frase en el intercambio de figuritas, en el patio de primaria)

Dónde, Pater Oyom, la consigo??? en la fotocopiadora del Centro de Estudiantes en Casita Verde???

Ayyyyyyyy la quiero!



Anónima Patricia

Mai dijo...
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Mai dijo...

jajajaja,
me encantan los celos del resto.

Y con respecto a la supervivencia, creo que la cosa pasa por saber qué hacer y qué no hacer para llenar los vacíos. Y como por lo general no sólo no se sabe sino que uno pareciera hacer exactamente lo contrario, lo mejor es:
1. la paciencia: todo pasa.
2. la aceptación de la mierda, que no es poco.

Besos a TODOS los integrantes
:p

Mai dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Mai dijo...

ay bueno, 3 veces se me posteó.
o nunca o lo mismo y ters veces.
mi compu tiene vida propia...

adios!

teodoradorna dijo...

juan (oyom) si no quieren que se les agrande moscardo, haganse cargo ustedes de los adoradores del blog, la oreja de van gogh no la tengo pero capaz que si una cerveza jajjajaa.

abrazos para la troup

oyomepongoloco! dijo...

Dolores: ok, volvemos con Dolores! Y sí, hay cosas peores que la lepra, probablemente esto era algo que le producía aún más rechazo...

teodora: Una oyom es un derecho de todos (?). Reclame la suya!

Anónima Patricia: En la Casa Verde ya no quedan. Ya vamos a dejar algunas...

Mai: Llenar el vacío es un arte, cueste lo que cueste y cueste quien cueste.

Saludos, volvemos después del gran Gato!

Leandro · oyomepongoloco!

CAMINANTE dijo...

Inutil defenderse: con las Belen uno siempre pierde tiempo, litros de aceite y horas de suenio. Acaso su funcion manifiesta sea recordarnos la insidiosa presencia del absurdo, como esa baldosa floja en un dia de lluvia que nos escupe su desprecio de barro en el pantalon recien sacado de la tintoreria.
Claro, uno trata de desprenderse de ellas a fuerza de Julianas, trabajo, borracheras y otras ocupaciones igualmente inutiles.
No hay recetas para deshacerse de las Belen. Solamente apretar los dientes.
Abrazos!

L