jueves 14 de mayo de 2009

después · 9

regalos

–Tengo ganas de escribir un relato donde un tipo que va en un Renault 12 me caga a trompadas.

–Me contaron que estás escribiendo un cuento con todo esto, y que ahí me llamo Abril, ¿cómo es eso?

–¿Puedo?

–Hacé lo que quieras, pero no hables de mi novio, me contaron que en tu cuento lo tratás como un nene bien, como un idiota.

–Es un nene bien, y el cuento es eso, un cuento. Si se me ocurre que tu novio es mormón, va a ser un mormón, y si se me ocurre que lo dejás y estás loca por mí y yo te dejo por una gitana, también.

Abril pone cara de No te entiendo un carajo, sos un pelotudo.

–Ah sí? ¿Y qué nombre le pusiste?

–Tu novio no tiene nombre, es un indocumentado. ¿Te jode que escriba un cuento con “todo esto”?

–No, no sé, creo que no, cuando lo lea te digo, ¿es parecido al otro que escribiste sobre la loca esa que conocías de chiquito?

–Es lo que sucedió después de ella, y si te jode, cosas que pasan…

Ella no se cree ni un poco de mi displicencia, sabe algo de lo que yo aún no acuso recibo, por eso se lo banca, por eso se traga esos arranques de bravuconería machista con que le pongo distancia. Abril sabe que estoy enamorándome de ella, y yo aún ni lo sospecho.

Avanzamos en mi auto, protegidos por la oscuridad del interior, y llegamos hasta el proveedor de bebidas del congreso. Está abierto y aún faltan como tres horas para que cierre, pero eso no nos va a hacer bajar, para nosotros está cerrado y nada más. El cansancio de todo el día nos obliga a suspirar constantemente mientras buscamos un lugar propicio para estacionar. Vamos a un lugar donde podamos hablar. Yo no entiendo mucho eso de ir a un lugar donde podamos hablar pero le hago caso.

Cuando llegamos a la cuadra más oscura que podemos encontrar (ya estamos a miles de kilómetros del hotel donde se hace el congreso), freno y nos ponemos en posición de diálogo pero los dos sabemos que aún no tenemos nada para decirnos. Nos abrazamos de nuevo y somos la cuenta regresiva de un desastre hormonal. Abril juega con el drama y me dice que está nerviosa. Tiembla. Yo no le digo nada y la abrazo cada vez más fuerte. De pronto nos estamos besando y de nuevo el tiempo se convierte en una velocidad sin piedad y le digo que todo me recuerda a Belén. No me importa, estás hablando giladas.

Llega un momento, lo sabemos, en que es insostenible la dinámica de los besos inofensivos y me dejo llevar por un instinto que busca debajo de su ropa, por encima de eso que llamamos sentimientos. O por encima de eso que considero que son los sentimientos y que nada tiene que ver con la dinámica animal del sexo, por eso intento frenarme, pero para eso es preciso que frenemos los dos y ella no tiene pensado hacerlo. Retomo, entonces, mi búsqueda de su piel. Pero su boca deja la mía y sus labios se divierten en mi cuello y en mis nervios y en mi excitación y Abril me dice que basta por ahora, que después. Obedezco, no sé hacer otra cosa que obedecerle y me freno, está bien, después.

Cuando volvemos, los demás me preguntan qué traje y les contesto que estaba cerrado, que no conseguimos nada. Cada uno hace la suya y la recepción se desvanece en algunas horas, luego de las que le ofrezco llevarla a su casa. Sólo si me dejás manejar. Obvio, sabe que me encanta que sea ella quien me lleve.

Yo me recuesto en el asiento del acompañante y no le doy importancia al exterior, no veo el camino y entonces, para mi sorpresa, Abril se detiene en la puerta de mi edificio. (un regalo de Navidad puede tardar años, pero qué lindo es cuando llega así, sin aviso)

***

En el espacio de mi cama, Abril sufre ataques repentinos de fidelidad. A mí me encantan, ella lo sabe y le molesta. Le digo que no hay motivo, que no se enoje, que todo eso a mí me da risa, su fidelidad y su enojo de mi encanto.

Entre un hombre y una mujer hay muy pocas cosas que no acepto. Pero la fidelidad en su pareja, y yo y ella en una misma cama, es una combinación que no se sujeta ni a ellos dos ni a mí, es algo caprichoso que a ella le encanta mientras dice que no, que está mal, que esto se tiene que acabar. Pero esto recién comienza. Abril demuele edificios, destruye ciudades debajo de mis sábanas, ciudades fuertes, sólidas, edificadas sobre cada una de aquellas felicidades. Me pregunta por qué al volver de mi viaje no recibió de mí un regalo, un recuerdo, si en Bolivia me acordé de ella. Abril no entiende que eso no me corresponde a mí, sino a su tierno rubio y se lo digo, entonces ella se enoja (una vez más) y peleamos (una vez más). Le digo si me va a traer algo del viaje que proyecta hacer con la familia de su rubio en julio, si lo va a elegir con él y volvemos a pelear, estas peleas me divierten, no puedo parar de reírme y ella, desnuda, se dispone a perseguirme en el diminuto ring que se desarma y su pelo es la evidencia de una furia frente a la que se me ocurren mil maneras de inmolarme. Abril derriba ciudades, devasta un imperio entero en mi habitación y su novio le ayuda a elegir mi regalo. La idea me embriaga. –No me digas que la idea no es divertida (la idea no le hace ni un poco de gracia pero yo estoy tentado). Cosas que pasan, ella no lo entiende, Abril es un tratado sobre la moral y las buenas costumbres, un tratado de veinte mil hojas desnudo donde me río y me olvido de cualquier ser que no sea ni ella ni yo en mi destruida cama de una plaza.

–Esto está mal, esto está muy mal…

Y todo vuelve a empezar.

9 comentarios:

Martín Juárez Ferrer dijo...

vamos oyom!!!
y aguante abril!!!
el escritor escribe sobre lo que quiere, y si no te gusta, bancatela!

los costos de andar con un artista!

Ceci dijo...

No hay mejor lugar para una demolición que una cama compartida.

Beio beio este despues :)

Beso

Anónimo dijo...

bien che, ta bueno

Anónimo dijo...

me encantó!!
pequeño trastorno bipolar el del corazón de Abril...no justifico la infidelidad, pero estamos tan atados por las soguitas que nos pusieron en la infancia (moral moral moral moral) que a veces el amor pide otra cosa y la soguita ahí...

jeje...conozco muchas más variantes de "Vamos a un lugar donde podamos hablar"...jeje...


me gustó! :)


beso!!


Anónima Patricia

Anónimo dijo...

No, no sé, creo que no, cuando lo lea te digo, ¿es parecido al otro que escribiste sobre la loca esa que conocías de chiquito?

–Es lo que sucedió después de ella, y si te jode, cosas que pasan…


primero " la loca esa " jaja como si no tuviera nombre y como si ella no lo supiera BELEN !!, esa frase delata abril , y le encanta que escribas un cuento donde ella sea la protagonista y tu respuesta es muy buena , y si te jode " ¡ que me importa !" mi interpretacion de " cosas que pasan "



como siempre un gusto leer tu cuento ! .


pd : el novio de abril no es que lo haces quedar como un idiota , yo ya empiezo a creer que lo es.

oyomepongoloco! dijo...

tincho: artista? mmmm....

Ceci: Quiero pensar que era el lugar indicado. Qué otro sería posible?

Anónimo: =)

Anònima Patricia: Amor? se trata de eso?
Me gustó mucho lo de las variantes de "Vamos a un lugar donde podamos hablar". Qué otras se te ocurren? Alguien se sabe alguna?

Anónimo 2: jajaja me robaste una carcajada espontánea con tu creencia de que el muchachito es un idiota.

Gracias por las opiniones, abrazos!

Leandro · oyomepongoloco!

Anónimo dijo...

jaaaaaaa... Me parece que Abril es mas inteligente de lo que pensamos!... juega con la moral y las buenas costumbres..jaa...
pobre el escritor me parece que va a sufrir... mas de lo que piensa...
sera?

brul..

Martin dijo...

Hacía rato que no visitaba oyom. Muy bueno como siempre. Me quedó grabada la imagen de Abril tomando forma de trompeta de Jericó y poniéndose a derribar ciudades a diestra y siniestra.

Ojo con Abril que es grosa.

Anónimo dijo...

me encanta robar carcajadaas !!!! jaja es mi especialidad .


igual sostengo , ES UN IDIOTA .


YO ANONIMO 2! .