lunes, 7 de diciembre de 2009

Estelas


Hay gente que ve signos de algo en cualquier cosa. Hay, además, gente que crea signos a otras gentes, aunque estas últimas no sean de las primeras. Hay gente que tiene ese poder. De repente nada es lo que era. Canciones, calles, perfumes, palabras, gestos, frases, libros, sonrisas, ropa, pasos, películas, imágenes, barrios, comidas, olores, tiempos, distancias, ciudades y plazas. Ya nada es lo que era. Esa clase de gente tomó todo eso para convertirlo en signos. Ya no es una película sino una excusa para recordarla, una imagen para abrazar. No es más una calle. No es más un atajo. Ahora es el camino directo hacia ella. El rodeo me lleva veinte minutos cada día. Pero ya no puedo pasar por ahí. Es una suerte de estela que trasciende dimensiones. De qué otro modo, si no, podría entenderse una estela que impregna una palabra, incluso una expresión. Lo peor? Muchos de esos signos saltan tiempos, ciudades y personas. Son como los gestos de Kundera. Se escapan y van de un lado a otro. Así, aquella calle cerca de mi casa, me persigue acá, donde nadie habla lo que yo hablo y nadie conoce aquella calle. Así, esa mirada se repite, casi igual, en dos personas. Y para mí es una sola… De repente se me ocurre que yo me he quedado un poco en cada uno de esos gestos. En cada uno de esos signos. Se me ocurre que yo ya no estoy completo. Las estelas que veo en cada signo son también partes de mí que se han quedado a la vuelta. Me marea un poco la idea de que de algún modo fragmentos de mí se han desperdigado por otros lugares, por otros tiempos. Me marea verme entre signos, símbolos y estelas. Me marea hasta que entiendo que esas estelas, esos signos, esos símbolos hacen a lo que soy y a lo que no pude ser. Cada signo, es también una parte de uno de los miles de futuros que no fueron, que se superponen en las estelas que me dan vueltas ahora y en todo momento. Esos futuros que no fueron se cuelan en los signos que esa gente distinta nos hace imposible no ver. Se hace complejo. Así, canciones, calles, perfumes, palabras, gestos, frases, libros, sonrisas, ropa, pasos, películas, imágenes, barrios, comidas, olores, tiempos, distancias, ciudades y plazas dejan de ser lo que eran. Así se hace complejo. Bendita la gente que deja estela.

11 comentarios:

Martín Juárez Ferrer dijo...

me encantó grone!
muy bueno.
además, 100% las calles, las vueltas...
y cierto, tiene razón MK cuando dice que el número de gestos es finito. y que dos personas pueden tener idénticos gestos. tremendo. sin quererme poner demasiado hondo, que bestia como esto va en contra de la idea, tan profundamente clavada, de que somos completamente especiales, únicos e irrepetibles, no?

abrazo fortísimo!

m

Euge dijo...

Y bendito el ojo que la divisa...

Anónimo dijo...

Buenísimo! Me encantó amigo! Muy bueno. Benditas, malditas, benditas otra vez.
Un abrazo.
j

Anónimo dijo...

Y mira que hay tanta gente de esa que dejan estelas... todos tenemos una/s..
fantastico negrin..
beso
brul:.

ain dijo...

y si. y cruzan oceanos, montanias y bosques. se te pergan como abrojos a donde vayas y aparecen en cualquier lado.

un equipaje extra que se lleva.

:)

me gusto mucho el post.

a.

juan dijo...

Parece que lo que son únicos son los gestos. MK tiene razón casi siempre, para admiración y envidia de todos.

Y sí benditas, malditas y benditas. Y nosotros que nos dejamos llevar (suponiendo que hay opciones).

Se hace como un lugar de reencuentro este, no? :)

Gracias por pasar. Abrazos!


Juan

Anónimo dijo...

Ouch!

Esa es la onomatopeya correcta para alguien que tenía estelas y gestos en la cabeza y mucha, mucha fragmentación y complejidad, pero ni cerca estaba de saberlo...

Muy bueno esto que has escrito Juan :)

Pauli

Gab dijo...

los signos son parte funadamental de la comunicacion, al igual que los simbolos. todo depende del contexto y las personas q se encuentran alli. he ahi la conexion. :)


Saludos!


Gab

Contar Con Letras dijo...

guau, me encantó. Me ha pasado, me pasa...

y me encanta que me pase, porque me inspira a escribir!! aunque mucho de lo que lo motive duela...

Anónima Patricia

Anónimo dijo...

y marean, sobre todo, marean... ya te dije que me gustó (a lot) va de nuevo x acá, bso!

Lau

juan dijo...

Aguanten las estelas, sí. Lo bueno es que uno nunca sabe cuándo se las va a encontrar. Ouch! :) Y sí, dan ganas de escribir, medio mareado.

Salú!