Estrada e Independencia. Estoy llegando tarde a la facultad pero quiero llegar a tiempo. Desde que conocí a Flor, mi nueva compañera, de repente siempre voy a clases, siempre soy puntual. Voy entonces a las chapas porque Flor está tremenda y quiero un banco cerca de ella. Pero adelante mío, el pelotudo del Renault 12 parece que anda conociendo Nueva Córdoba (la re mil puta madre que lo parió). Le hago señas de luces y nada, una bocinita y nada, una leve señal intentando demostrar desesperación (pero no agresividad) y nada; el tipo sigue a dos por hora, hace media cuadra que vengo detrás de él. Me revienta cuando aparece un culiado así en la esquina, que se te mete como si estuviera apuradísimo, y después te hace esto. El semáforo se pone en amarillo y el mal llevado clava los frenos, adelante mío, que no lo puedo pasar porque justo hay una Traffic de mierda, parada en doble fila, descargando no sé que cosas en un negocio y dejando un solo carril libre: el carril donde me encierra este pelotudo. Me saco. Me saco y ensayo puteada en silencio pero la bronca me puede. -La re puta madre que te parió! Mi insulto sale por mi ventana y se cuela en el interior del 12, increpando a su conductor, que no acusa recibo. Sigo puteando para adentro mío nomás, y cuando la luz se pone en verde, el tipo arranca a medio kilómetro por año. Comienzo a pensar que, en vez de sentarme al lado de Flor, me voy a sentar con la pendeja papuda que se viste como si fuera la esclava sexual de Tim Burton, me re cago en la mierda. -Dale, hermano!, grito, educadamente. Pero él es ajeno a los motivos de mi prisa, y aplico insulto, entonces, otra vez. Una puteada extraída de lo más rancio de mi repertorio que llega clara a los oídos del tipo, que clava los frenos una vez más, en el medio de la calle esta vez, sin darme lugar para que yo pueda desviarme y pasarlo por la derecha, tampoco puedo hacer marcha atrás porque al auto que me sucede le pasa lo mismo. Entonces se baja del Renault 12 y se me viene al humo, dispuesto a matarme (no tengo tiempo de que me hagás cagar, no te das cuenta?). Yo no paro de gritar, que la puta que te parió, que la concha de tu madre, que sos un papo de mierda, y comienzo a innovar en la poderosa obra creadora del insulto, y el tipo viene callado, y cuando me está por agarrar del cuello, metiendo su brazo por mi ventana, le abro la puerta, me bajo y, ahora sí, me mete una mano que me hace callar en un segundo. Me devuelve las puteadas y vuelve al 12. Conclusión: Llego a la facultad tarde y me siento al lado de un forro que se la tira de diferente. Me duele la cara. Flor faltó.
viernes, 28 de mayo de 2010
Independencia, Flor, un semáforo, Estrada, un Renault 12 y otra vez Flor
Estrada e Independencia. Estoy llegando tarde a la facultad pero quiero llegar a tiempo. Desde que conocí a Flor, mi nueva compañera, de repente siempre voy a clases, siempre soy puntual. Voy entonces a las chapas porque Flor está tremenda y quiero un banco cerca de ella. Pero adelante mío, el pelotudo del Renault 12 parece que anda conociendo Nueva Córdoba (la re mil puta madre que lo parió). Le hago señas de luces y nada, una bocinita y nada, una leve señal intentando demostrar desesperación (pero no agresividad) y nada; el tipo sigue a dos por hora, hace media cuadra que vengo detrás de él. Me revienta cuando aparece un culiado así en la esquina, que se te mete como si estuviera apuradísimo, y después te hace esto. El semáforo se pone en amarillo y el mal llevado clava los frenos, adelante mío, que no lo puedo pasar porque justo hay una Traffic de mierda, parada en doble fila, descargando no sé que cosas en un negocio y dejando un solo carril libre: el carril donde me encierra este pelotudo. Me saco. Me saco y ensayo puteada en silencio pero la bronca me puede. -La re puta madre que te parió! Mi insulto sale por mi ventana y se cuela en el interior del 12, increpando a su conductor, que no acusa recibo. Sigo puteando para adentro mío nomás, y cuando la luz se pone en verde, el tipo arranca a medio kilómetro por año. Comienzo a pensar que, en vez de sentarme al lado de Flor, me voy a sentar con la pendeja papuda que se viste como si fuera la esclava sexual de Tim Burton, me re cago en la mierda. -Dale, hermano!, grito, educadamente. Pero él es ajeno a los motivos de mi prisa, y aplico insulto, entonces, otra vez. Una puteada extraída de lo más rancio de mi repertorio que llega clara a los oídos del tipo, que clava los frenos una vez más, en el medio de la calle esta vez, sin darme lugar para que yo pueda desviarme y pasarlo por la derecha, tampoco puedo hacer marcha atrás porque al auto que me sucede le pasa lo mismo. Entonces se baja del Renault 12 y se me viene al humo, dispuesto a matarme (no tengo tiempo de que me hagás cagar, no te das cuenta?). Yo no paro de gritar, que la puta que te parió, que la concha de tu madre, que sos un papo de mierda, y comienzo a innovar en la poderosa obra creadora del insulto, y el tipo viene callado, y cuando me está por agarrar del cuello, metiendo su brazo por mi ventana, le abro la puerta, me bajo y, ahora sí, me mete una mano que me hace callar en un segundo. Me devuelve las puteadas y vuelve al 12. Conclusión: Llego a la facultad tarde y me siento al lado de un forro que se la tira de diferente. Me duele la cara. Flor faltó.
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2 comentarios:
A mi no me gusta. No me gusta. No me gusta.
gueeeeeeeeeeeeeeee a mi si me gusta y mucho!!!!!!!!
definifivamente creo que el don es la capacidad de describir la atmosfera, la situacion.
gueeeeeeeeeee.
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