lunes, 7 de febrero de 2011

La Ciudad de las Monjas · 15

transposición

Me decís
que ésta es la última vez
que no habrá otra
que ésta es la última vez que nos vamos a ver
me lo decís y de tus ojos grises
salen
como disparadas por un poderoso arco vengativo
las secas flechas de tu despedida
que se clavan en mis hombros indefensos
en mi cara en mis brazos en mi cuello en la pequeña superficie de mi pecho
en mi cara en mis brazos en mi cuello en la pequeña superficie de mi pecho donde antes se clavaron tus dientes tus labios
decís mi nombre y me abrazás
yo no puedo zafarme yo no quiero
librarme
de tu exterminio
me comunicás que nunca
que nunca más podré mirarte a las cinco de la mañana
cuando me despierte un sueño en el que sueño que duermo prendido de tu cuerpo
cuando me despierte de ese sueño y tu cara tranquila tu gesto de paz
estén a centímetros de mis ojos
tu paz impregnando mi pequeña mi mezquina humanidad
me informás
con la tranquilidad del torero con la exactitud del cirujano
que jamás volveré a dormir entre tus brazos
me buscás el cuerpo y me clavás los cuchillos oxidados ásperos de tu decisión.
Yo no puedo
aunque lo deseo y lo busco con los escasos recursos que poseo
torcer tu determinación
mientras de fondo escucho la aprobación de un jurado
que me dice que nos dice que afirma en público la justicia
de tu condena
yo intento sobreponerme y amarte
entonces recuerdo las estrategias con que tantas veces te doblegué
pensando que esta vez volveré a lograrlo.
Todavía no lo sé
aún
no llego a advertirlo
pero vos me estás venciendo
me besás una vez más en mi cara en mis brazos en mi cuello en la pequeña superficie de mi pecho
y me quitás la poca ropa que todavía me cubre
nos revolcamos mientras yo pienso
que hacemos el amor
y te hablo
te digo que te amo
vos me mirás con esos ojos con los mismos con que una vez miré a mi víctima
y me decís -Te voy a extrañar.
Yo no quiero que me extrañes yo no quiero que me dejes
te lo digo y te lo pido -No me dejes.
Lo repito
una
y otra vez
y otra
mientras vos hacés tu magia con mi cuerpo.
Dentro de algunas horas
voy a despertar y voy a mirarte
tu cara va a estar tranquila tus gestos suficientes perfectos tranquilos.
Cuando vos despiertes
vas a decirme
que alguien
que alguien tenía que traer el equilibrio que alguien tenía que hacer la justicia.
No me había dado cuenta, pero hacía tiempo que yo estaba
en la mira de mi propio objetivo.

5 comentarios:

guagüita dijo...

un gusto empezar a leerte...

Mai dijo...

intenso lugar común.

Anónimo dijo...

Espejo.

Leandro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
oyomepongoloco! dijo...

vos decís que nos estamos repitiendo? Nooo, qué va!

abrazos pa todos y todas.

Leandro